MES DE LAS FLORES

Mayo es el mes de las flores, de la primavera, es ideal para estar al aire libre, rodeado de la belleza natural de nuestros campos. Precisamente por esto, porque todo lo que nos rodea nos debe recordar a nuestro Creador, este mes se lo dedicamos a la más delicada de todas sus creaturas: la santísima Virgen María, alma delicada que ofreció su vida al cuidado y servicio de Jesucristo, nuestro redentor.

Cada día del mes de mayo tiene que ser una flor para María. Por eso le regalaremos en cada jornada de su mes una meditación, una oración, tres Ave María y una florecilla. De este modo iremos formando un ramo de flores para nuestra Reina del Cielo que nuestros ángeles custodios le llevarán en actitud de veneración.

Oh Señora y Madre Mía, con filial cariño vengo, a ofrecerte en este día cuanto soy y cuanto tengo.

Mis ojos para mirarte, mi voz para bendecirte, mi vida para servirte y mi corazón para amarte.

Acepta madre este don que te ofrenda mi cariño y guárdame como a un niño dentro de tu corazón.

Que nunca sea traidor al amor que me enajena y que desprecie sin pena los halagos de otro amor. Aunque el dolor me taladre y haga de mí un crucifijo, que yo sepa ser tu hijo, que sienta que tú eres mi madre.

En mi dicha en la aflicción, en mi vida y en mi agonía. Mírame con compasión, no me deje madre mía.

¡No te merezco madre, pero te necesito!

¡No te merezco madre, pero te necesito!

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